jueves, noviembre 09, 2006

EL DESARROLLO DE UNA NUEVA CONCIENCIA AMBIENTAL

Por Carlos Oyarzún, Doctor en Ciencias Ambientales
Los inicios de la llamada Revolución Ecológica en la década del sesenta ha sido usualmente relacionada con la publicación del libro Silent Spring (1962) de Rachel Carson. Esto significó la profundización de una nueva conciencia ambiental global. El libro trata sobre las consecuencias ambientales del uso indiscriminado de pesticidas pero, más profundamente, cuestiona la dirección y objetivos de la sociedad industrial, incluyendo la competitividad humana y el “derecho” a dominar y manejar los ecosistemas. En términos generales, propone un cambio filosófico frente al antropocentrismo de la cultura occidental ya que “el control de la naturaleza” es una frase concebida con arrogancia en la creencia de que la naturaleza existe para la conveniencia sólo del hombre.
La crisis ambiental, expresada a través de la degradación de los ecosistemas y la extinción de las especies, es considerada fundamentalmente una crisis del pensamiento filosófico antropocéntrico, donde los seres humanos se consideran superiores al resto de la naturaleza. El reconocimiento por parte de muchos filósofos, biólogos y ambientalistas de que la actual crisis ecológica tiene raíces culturales profundas, ha significado el crecimiento de una nueva visión ecocéntrica hacia la naturaleza (Sessions 1995). Esta postura ecocéntrica, significa, entre otras cosas, reconocer el valor intrínseco de existencia de todos los seres vivos en el planeta y la responsabilidad que le cabe a los humanos en la protección de los demás seres vivos.
Sin embargo, paralelo al desarrollo de esta nueva ecofilosofía de finales del siglo XX, la destrucción ambiental se ha incrementado dramáticamente. En los años 80, aparecieron problemas ambientales globales tales como la destrucción de la capa de ozono y el cambio climático global y se intensificaron otros como la desertificación, la contaminación del aire, agua y suelo, la contaminación de los océanos, la deforestación de los bosques tropicales y templados y la tasa de extinción de especies.
Lo paradojal es que los líderes políticos y las élites económicas continúan presionando fuertemente por el crecimiento económico ilimitado, manteniendo y profundizando el voraz consumo de recursos naturales limitados. El consumismo en el mundo occidental, extendiéndose en la actualidad al mundo oriental, se ha convertido en una adicción y un estilo de vida. En 1992, Sandra Postel argumentaba -en el artículo titulado “Denial in the Decisive Decade”- que estamos en un estado psicológico de negación concerniente a la seriedad y magnitud de la crisis ecológica. Un ejemplo de este estado de negación es como la industria ha sido capaz de convencer a mucha gente de que si ellos reciclan estarán haciendo su parte para el ambiente; mientras ésta continúa con sus prácticas de producción ambientalmente destructivas. Según Broswimmer (2005) vivimos en una era de ecocidio, atrapados en algún punto entre un pasado industrial destructivo sin parangón y un futuro incierto que nos ofrece tanto el espectro de la aniquilación como la promesa de una democracia ecológica. El desafío planteado es enorme, y pareciera que será superado sólo si nos movemos desde nuestra actual orientación antropocéntrica hacia valores espirituales ecocentricos.

1 Comments:

Blogger Antonio dijo...

Hola:

Te encontré buscando sobre ecocidio.

La exposición la encuentro muy interesante saludos

6:09 p. m.  

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